Parecía que la escena se repetía de nuevo, volvía a despertarme en el consultorio de Gertru con un intenso dolor de cabeza. Me incorpore en la cama. La imagen que tenía delante de mí era desoladora, el consultorio se encontraba lleno de hombres, de todos nuestros hombres heridos a los que yo había salvado la noche anterior y Gertru los dejo allí para observarlos. La imagen me impacto y me dolió profundamente y ya no solo por ellos, sino porque sabía que esta imagen tarde o temprano podía volver