PUNTO DE VISTA DE CHARLOTTE
El mundo se quedó completamente en silencio en el instante en que los labios de Winston se posaron sobre los míos.
No fue un beso suave y delicado de relaciones públicas pensado solo para la foto. Fue firme, posesivo y peligrosamente intenso, y me provocó una onda de choque que me recorrió la columna vertebral y me dejó las piernas completamente blandas. Su mano me rodeó la nuca, sus dedos se enredaron en mi peinado, sujetándome contra él como si intentara reclamar m