IZAN RIBEIRO
Solo alcanzo a ver el lujoso carro de mi padre acelerando y alejándose de casa. Maldigo entre dientes mientras caminó rápidamente hacia mi coche.
—Señor, a sus órdenes.
—Anda y quédate con mi madre, no te apartes de su lado. No importa lo que haga, no la dejes sola.
—Entendido.
Asiente hacia mí y me quedo mirándolo unos segundos, Pavel me fuera nombrado la madre solo por conducir en Boston, aquí noto la diferencia de los que le interesa mi bienestar y los que no.
Los motores se c