IZAN RIBEIRO
Cada palabra era cierta, no sé en qué momento sucedería, pero la próxima solo dirá mi nombre, solo el mío, hasta que quede sin voz. Alana es la perfección hecha mujer, es tan dulce y frágil al mismo tiempo. Estoy más que seguro que aquel turquíto nunca llegó más allá de un beso, Alana no comprendía lo que sucedía en su cuerpo.
Mis tíos la reciben con abrazos. Ahora, sin Pavel, me veo obligado a llevar otro hombre para mantener la farsa. La primera persona a quien confiaré este sec