Mi corazón brinca como si temblara con tan solo mencionar semejante cosa en voz alta.
Sam se adelanta y explora el lugar.
Dónde se erigía la maldita mansión queda solamente hierba seca y tierra mojada .
Contradictoriamente la humedad las mantiene débiles y sin vida .
—Estamos ya locos ¿O qué? —bufa Sam, buscando respuestas donde solo hay preguntas.
Entonces la piel me vibra y siento cómo mi estómago se retuerce desde dentro, como si algo tirara de mí.
Me giro con lentitud, cubriéndome del