Fuego en la aldea.
Un silencio sentencia el tiempo. Suspiro sin ver avance alguno.
—No sé cómo encontrar respuestas —digo al fin; mis palabras caen sobre la ausencia de sonido como un yunque.
De pronto, mi mente se activa. Espero… una idea coherente.
—Sam, ¿recuerdas cuando regresamos del puente y las palabras de Laila me hicieron adelantar el tiempo? —murmuro—. Tal vez ahí haya respuestas.
Lo digo como si el plan pudiera romperse solo por pronunciarlo.
Él asiente y se levanta de golpe. Corro hacia su habitación