Ruinas amarillas.
La persigo sin dudar y me detengo en seco en el porche. Jamás tengo un plan; por eso todo me sale mal.
Además, ni siquiera sé por qué Brayden dijo que Laila cuida a Nueces.
De alguna manera corro sin sentido hasta el patio. Me detengo detrás de una ventana de cristal, Arleen prepara algo en su cocina.
Me quedo quieta, demasiado, con la espalda pegada a la pared de concreto.
—Pss, psss —siento que me hacen señas. La adrenalina se me dispara y el sudor se adueña de mi cuerpo.
—Estela… ven —insist