Ironía cruel.
El aire cambia. Se vuelve más pesado, más eléctrico.
—Nueces… ¿Dónde está él…?
—Tranquila. Era Kitty recuerda. Regresó a su mundo, a otro plano. Los guardianes no cruzan.
Sus palabras deberían tranquilizarme, pero no lo hacen.
—Los guardianes observan —continúa—, y cuando el mundo se salva, nadie los recuerda…
Una sombra se desliza por las paredes, aunque no hay nada que la proyecte.
—Excepto los animales y quienes están destinados a decidir si ocuparán su lugar —lo interrumpo.
El hombre sonríe