Asustada.
El corazón se me acelera esperando escuchar la respuesta,las manos me sudan y la impaciencia me provoca arcadas.
—No existe Sam —espetó Natali sin más .
—No estoy embarazada, siento mucho haber mentido —agrega entre sollozos.
—Lo sé Natali, siempre me cuidé,¿recuerdas?—declara Sam con la voz tan fuerte como si sé le rajara la garganta.
Escucho más murmullos,y un silencio ensombrecido,luego unos pasos cortos y una mano fuerte que empuja la puerta.Por poco me pilla ,pero por suerte soy más rápida