Alice casi saltó de la risa cuando la vió caer como esperaba.
—¿Te afectó verdad?, madre mía. Lo sabía.
Parecía muy complacida mirando la expresión molesta de Sophie, en silencio y siendo incapaz de articular una respuesta.
—Te equivocas, yo no me siento... —respondió con amargura, apretando los dientes antes de mostrarse indiferente, guardaba la apariencia sin demostrar lo perturbada que estaba.
—Eso dices, pero no te creo. —No podía contener las ganas de reír en su voz, mientras hablaba en