Sus mejillas iban ardiendo en vívido color por el enojo, la vergüenza, la tristeza, la rabia y la miseria que sentía. Lily apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando la vio pasar corriendo junto a ella sin voltear, cubriéndose el rostro con las manos.
—Señorita... —murmuró Lily al verla bajar las escaleras y no detenerse sin mirar atrás, miraba a Sophie con preocupación, terminó de llegar rápidamente con Lucyan y lo miró de forma disgustada antes de hablarle—, ¿qué le dijiste?
Lily estaba obviame