Mundo ficciónIniciar sesiónMientras Victoria caminaba hacia él, Raffil no pudo evitar sonreír ligeramente. Sabía que ella era fuerte, sabía que podía cuidarse sola. Pero también sabía que, a partir de ahora, no la dejaría enfrentarse a nada sola. Porque aunque ella era una loba feroz, él era el león que siempre estaría a su lado.
La tensión en el aire del Palacio de los Arcan era casi palpable. Los sirvientes del lugar se movían con cautela, conscientes de que algo importante estaba ocurriendo. En el centro del







