La boda de Raffil y Victoria había sido un evento mágico, a pesar del incidente que casi arruina el día. Ahora, con Rafael a salvo y la familia reunida, la celebración continuaba en el jardín iluminado por luces suaves y música envolvente. Sin embargo, bajo la superficie de la alegría, había una tensión palpable que solo unos pocos podían percibir.
Ambar, la madrina de Rafael, observaba la escena con una mezcla de felicidad y preocupación. Había estado cerca de Anastashia durante toda la boda y