La mañana siguiente, a la emboscada en el almacén, Raffil se encontraba en su despacho, rodeado de documentos y notas esparcidas por toda la mesa. La información que habían recuperado era vasta, pero también abrumadora. Había nombres, lugares y transacciones que necesitaban ser descifrados. Sabía que cada pieza del rompecabezas los acercaría más a desmantelar la organización que había estado operando desde las sombras.
Anastashia entró en la habitación, su mirada llena de determinación. A pesar