Aunque Annette deseo que él día del viaje a Bruselas no llegará, llegó, eran las cinco de las mañana, ella no había dormido ni una pestañada, se la pasó caminando en su cuarto pensando como pasar el día con Tristán de su lado sin que se diera cuenta de su sentimientos.
Los días anteriores había evitado seguir con esos coqueteos extraños entre ellos, las miradas furtivas y especialmente evitó los besos robados que Tristán le daba ni bien tenía oportunidad.
Se dedicó a preparar su presentación p