48. No dejaré que lo hagas
Giancarlo
Iba en camino al hospital junto a Antón. Su pecho se sentía apretado y vacío desde que había dejado la habitación en la que su esposa estaba hospitalizada. Ella por fin le había contado la verdad, le había explicado los hechos y había llorado al momento de confesarle que no deseaba ponerle fin al embarazo. Esa afirmación lo había desconcertado, porque Leonora no deseaba ser madre, al menos era lo que había asumido cuando habían acordado la imposibilidad de aquella situación en la firm