21. Es mi primera vez
Leonora
Sin aliento, con el corazón acelerado, bajo la emoción del momento y con suaves risas observó como su esposo intentaba levantarse llevándola a ella con él, algo completamente imposible debido a la inestabilidad de la arena. Lo ayudó para que ambos pudieran ponerse de pie y la mirada masculina llena de deseo cayó sobre su figura desnuda, devorando cada detalle. Unos segundos más tarde él volvió a besarla con la intensidad de toda su excitación hasta que un gemido volvió a escapar de sus