14. Últimos arreglos
Leonora
Llegaron a la casa, o mejor dicho mansión, de Rinaldi más rápido de lo que imaginaba. El GPS las ayudó con facilidad por lo que pronto estuvieron siendo admitidas en la entrada del lugar. Los guardias de seguridad eran amables, y cuando pasaron el inmenso portón de metal se sintió como si estuvieran metiéndose en la boca del lobo por voluntad propia. Los nervios volvieron a atacar con fuerza, hasta que la visión de la propiedad la dejó con la boca abierta.
El lugar era gigantesco, la ca