Sigues siendo mía
Alexander
Aunque sonríe, su expresión continúa siendo agria, al menos para mí. Decido ignorarlo y concentrarme solo en lo que realmente me importa: mi hijo. Todo lo demás, incluida Isabella, me es completamente irrelevante, pese a lo difícil que es no tomar en brazos a la mujer que amo y besarla como si fuera el último día en nuestras vidas. Maldito el día en que todo cambio para nosotros. Maldito el día en el que ella huyó de mí.
—¡Mami! —chilla Andrew alzando la vista hacia