En cuanto mi esposo aparco el coche en nuestro garaje, baje lentamente, me cogió Mario de la mano y entramos en nuestra casa, fui a subir las escaleras para dirigirme al dormitorio, pero no me dejo, llevandome el al salón, sentandonos en el sofa.
—- Rebeca, tu sabes que te amo, te he demostrado con análisis que me drogaron, que no era yo el que la estaba follando, ¿que más quieres? mi amor, por favor creeme —- me dijo acariciando mi mejilla con sus dedos.
—-- Mario por favor, quiero irme a la c