Me puse de lado en la cama dándole la espalda a mi esposo, sentí con dolor la caricia que me hizo en mi pelo, pero no estaba dispuesta a perdonarlo, no por mi si no por nuestro bebe, ya era el segundo que por su culpa había perdido y no lo iba a perdonar esta vez.
—- Rebeca ya se fue Mario, ¿que paso para que salieras corriendo de esa forma y no te dieras cuenta del coche que salía de la calle? —- me preguntó Duncan.
—- Quiero irme a mi casa Duncan, necesito estar con mis padres por favor y ad