Erika Camel
Baje las escaleras con calma, tan despacio como si nadie aguardara por mi. Imitando el porte de una reina con cada movimiento de mi esbelto cuerpo. Lo único que me faltaba sería hacer el rídiculo a estas alturas y ponerme en riesgo rodando por las escaleras por andar a prisa para complacer e Derek.
Él estaba en el despacho de mi padre, pero aún así me tomaría mi tiempo para llegar a torturarme con su presencia.
Recorrí la primera planta con parsimonia. En alguna de las habitaciones