Érika Camel
El maldito sin sabor de su desprecio en aquella oficina de su empresa hace que me hierva la sangre aún, el recuerdo aún lastima como vidrios en el estómago. Esos vidrios sustituyeron a las pobres mariposas que revoloteaban en mi interior.
Derek Mayer representa y es todo lo que no quiero a mi lado en este preciso momento. Ya no es hombre para mi, si hasta hace muy poco creí que mi único futuro soñado era con él, ahora me niego con cada célula de mi cerebro a pensar que sería po