Tessa de pronto se sintió un extraño escalofrío recorriendo su espalda, un torrente eléctrico que la desconcertó al percatarse que aquel sujeto la miraba con cierto interés. Se trataba de un hombre alto, fornido, de tez bronceada y unos atrayentes ojos verdes, era como perderse en un campo amplio donde el sol acariciaba su piel, o al menos así lo pensó Tessa, ya que el tipo no solo no dejaba de observarla, sino que de igual forma, era atractivo y al menos, durante toda su vida en ese pueblo, na