Capítulo treinta y ocho.

¿Por qué tardas tanto en despertar?

¿Hope?

Hope.

¡Hope!

Abrí los ojos y gemí ante el dolor de cabeza estridente que me atacó, masajeé mis sienes y miré a mi alrededor con la vista borrosa, esforzándome en enfocar. Una vez que logré hacerlo encontré el rostro ceñudo de Matty a unos centímetros de mí.

—Se fueron. &md

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