Serena llegó esa misma madrugada un poco antes que Abel, aprovechando que su hijo había ido a la villa de su padre, no dudó ni un instante en ir a verse con Jerónimo. Era increíble el poder que él ejercía en ella, una sola palabra y ella corría a sus brazos. En el fondo, ella necesitaba creer que el arrogante y narcisista hombre, la amaba.
Se duchó para limpiar el resto de los fluidos de su cuerpo, aquel encuentro revivió en ella los primeros días de su relación, Jerónimo no sólo fue ardiente