El taxista no hizo preguntas, pero la miró por el espejo retrovisor con curiosidad.
El coche de Blake giró a la derecha, adentrándose en una zona que Maddie no reconocía. El ritmo de su corazón se aceleraba con cada cruce de calles.
"¿A dónde demonios vas?", se preguntaba mientras el sol comenzaba a iluminar la ciudad.
_ Es raro que alguien como el señor venga por este lado de la ciudad _ murmuró el taxista _. Aquí no hay fábricas ni oficinas.
El comentario la hizo estremecer. Maddie presi