Apenas entraron en la habitación matrimonial que poseían en su mansión, Blake atrapó a Maddie entre sus fuertes brazos, decido a no dejarla escapar nunca más.
Después de muchos días sin ella, tenerla entre sus brazos le parecía un sueño hecho realidad.
— Aun no puedo creer que estés aquí conmigo, en nuestra casa —le dijo, dándole un suave y profundo beso en la frente—. Juro por el amor que te tengo, que pensé que esto jamás volvería a suceder... mi pequeña... mi pequeña y dulce gatita.
Maddie s