La noticia de la libertad de Blake no se hizo esperar mucho. Fue tan sorpresiva que ni siquiera Patrick tuvo el tiempo suficiente como para llegar a la jefatura e informarse como había sucedido eso.
Para cuando llegó los reporteros ya estaban agolpados en la puerta del lugar, incluso el del Daily News.
El abogado alcanzó a divisarlo y disimuladamente, se acercó a él.
— Espero que esta vez, te dignes a escribir la verdad y no sigas las estúpidas instrucciones de tu jefe —le susurró amenazante—.