Madelaine se encontró en una encrucijada mientras recorría su habitación con la mirada, como si entre esas paredes pudiera encontrar una respuesta. Abajo, su tío y Grace, junto con su familia, ya la esperaban para emprender el viaje a Londres.
Suspiró profundamente, aferrando los papeles del divorcio con manos temblorosas. Nunca había tomado una decisión tan difícil ni dolorosa... ni siquiera cuando tuvo que aceptar casarse con Blake por obligación.
Los recuerdos felices junto a él, el amor