El abogado apretó los labios, se sentía abatido y consternado. Había sido Paul quien en la mañana temprano le había avisado lo sucedido.
Se sentía dividido: Por un lado, estaba Maddie y su gran pérdida y por otro, Rose, quien era prácticamente como su hermana y quien parecía ser, la mano ejecutora de esa tragedia.
Patrick se quedó inmóvil por un instante, sin saber si debía avanzar o marcharse. La expresión de Grace le decía todo: no era bienvenido.
—Lo sé —dijo al fin, con voz ronca—. No