Ava caminaba de un lado a otro, con los ojos desorbitados y las manos temblorosas. Sobre la mesa había una pila de periódicos abiertos, cada uno con titulares que hablaban de la fastuosa celebración de Maddie y fotografías en las que ella aparecía junto a Blake, sonrientes, radiantes.
El corazón de la joven enfermera latía con furia desbocada, y una rabia casi animal se apoderó de ella. Una por una, arrancó las páginas en donde aparecieron Maddie y Blake, sus dedos crujientes haciendo pedazo