La noticia del embarazo de Madelaine fue motivo de celebración no sólo en Lancaster Hall, sino también en la residencia de los Aston. Edith y George estaban felices con la idea de ser abuelos, Paul y Alice con ser tíos.
— Aunque sigo sin estar de acuerdo con ese matrimonio y ese hombre no me agrada —reflexionó Alice, haciendo una mueca de desagrado—, el sólo hecho de pensar en ver correr a un pequeño por aquí, me alegra el alma. Espero que Maddie, esté feliz.
— Oh, mucho más que eso —replicó