Mientras Blake sostenía las cartas en sus manos, inmóvil y perplejo, Maddie lo observaba en silencio. Su corazón latía con fuerza, con una mezcla de incertidumbre y determinación. Había cruzado una línea, lo sabía. Había invadido un rincón de su vida que él había mantenido sellado, no por falta de confianza, sino por puro miedo.
"¿Y si he ido demasiado lejos?", pensó, mientras sus ojos escaneaban el rostro de Blake en busca de algún indicio de enojo o rechazo. Pero en su lugar, solo encontró