Capítulo 63. Para siempre
Al llegar a la habitación de la niña encontró a Elena caminando descalza de un lado a otro. Acunaba a la bebé entre sus brazos.
Su mujer llevaba puesto un vestido largo, de tela vaporosa y semitrasparente, por el que se le podía divisar una ropa interior oscura y las deliciosas curvas de su cuerpo generoso y exuberante.
Como él la había imaginado, ella llevaba su extensa cabellera suelta y despeinada, meciéndose sobre su espalda al compás de sus pasos hasta tocarle la cintura.
No pudo evitar re