Capítulo 62. Poniendo orden
Un portón automático se abrió dándole paso al Camaro al interior de una elegante mansión ubicada al este de la ciudad.
Iván avanzó hacia el garaje de la casa como le había indicado el árabe y estacionó su viejo y abollado vehículo detrás de un exquisito BMW convertible.
Su auto se parecía a la mujer del servicio que esperaba paciente tras su distinguida ama.
El árabe, con el rostro pálido y bañado en sangre, aun se percibía perturbado. Bajó y sacó un manojo de llaves del bolsillo de su pantalón