Capítulo 61. Un motivo para luchar
Iván enseguida recordó que el chofer del camión había dicho que en media hora buscarían la mercancía, eso lo hizo maldecir entre dientes.
Intentó asomarse por encima de los bultos, necesitaba mirarles las caras. Esos debían ser los secuestradores de los camiones de su amigo Antonio Matos.
No obstante, todas sus alarmas se encendieron al ver que los atacantes armaban con rapidez un lanzagranadas.
—Maldita sea —exclamó y se levantó a toda prisa llevando consigo arrastrado al árabe, que lloraba co