Capítulo 60. Tráfico de órganos
Claro que iría a casa y le daría lo que ella pedía, pero no dejaría pasar la ocasión para amarla como se lo merecía.
Desde el día en que la encontró juró que no pasaría un solo día sin que le demostrara lo importante que era para su vida.
Elena lo había salvado de la perdición, lo regresó al camino correcto y despertó en él un amor que jamás pensó que podía sentirse por nadie.
—Dame unos minutos, corazón —concluyó mientras se asomaba por una rendija entre torres de cajas de mayonesa para observ