Capítulo 47. La estrategia
La guio hacia los ascensores para subir al restaurante, con el brazo alrededor de su cintura. Elena se apoyó en él para no perder el equilibrio, las piernas le quedaron hecha mantequilla después de aquel beso apasionado.
Al llegar al establecimiento se dirigieron a una mesa ubicada en un reservado. Ella miró un poco perpleja al enorme hombre que ocupaba uno de los asientos, quien al verlos, mostró una anchísima sonrisa.
Imaginaba que ese sería Felipe, el miembro del grupo que venía del interior