Capítulo 44. Ella lo es todo
—¿Listo?
—Sabes que siempre lo he estado y ahora más que nunca.
Antonio sonrió ante la firme declaración de Iván. Ambos hombres comprendían que debían separarse, no podían mantenerse juntos en el departamento de Betsaida.
Si Lobato los ubicaba, era capaz de entrar en el edificio con sus hombres y disparar a cada ser vivo hasta acabar con ellos.
A primera hora de la mañana, sentados en la mesa de la cocina, se repartían las armas que Iván había obtenido en El Paraíso.
—Alfredo y Felipe se quedar