Capítulo 45. Huir por siempre
—Dámaso, ¿qué sucede?
—Malas noticias, jefe.
Roberto Lobato entró en su despacho seguido por su empleado y se dirigió al bar. Las malas noticias se pasaban mejor con una buena bebida.
—Hubo movimiento en Barquisimeto, la plaza de Matos ahora está sola, su hermano desapareció justo cuando la policía allanó las casas de dos de sus mejores clientes. La situación no está bien por allá.
—Maldita sea, no solo quieren acabar con los clientes de esta zona, piensan eliminar también a los del occidente.