Capítulo 37. El causante de tanto revuelo
Recostada en el respaldo de una amplia cama de sábanas costosas, Ariana analizaba su suerte.
Nunca en su vida había amado tanto a un hombre como amó a Leandro. Todos sus sueños y esperanzas volaron en torno a él y se extendieron a medida que se extendió su pasión por ese hombre; pero toda la solidez de su vida se desmoronó el día en que Leandro apareció muerto.
El odio y la desesperanza le cegaron los instintos. Ahora solo pensaba y actuaba en relación a su venganza. Su arruinada alma encontrar