PRISIONERO DE TUS LATIDOS. Capítulo 6.
Samara siempre mantuvo temple de acero, jamás se dejó intimidar por nada, menos cuando quería lograr algo.
Siempre con la frente en alto y de verdad le gustaba pensar que una vez llenó los zapatos en la expectativas de su padre o al menos acercarse a las de su madre. Sin embargo, tenía claro que no era lo que querían. Nunca quiso ser lo que esperaron, pues ese título de esposa trofeo jamás le gustó, menos cuando conoció a William Helm.
Estando en la autopista en donde iban recordó la primera