La desaparición del Don tenía a quienes estaban al tanto de ello con los pelos de punta, moviéndose de un lado a otro, buscando en el punto en que se dejó de saber de él, pero no hubo un solo indicio de que haya sido derribada la aeronave.
Los autos se trasladaron a ese lugar, despertando rumores en otros, los cuales se dispersaron en las esclavas, los mörder no dijeron nada, solo siguiendo las órdenes de quienes mayor rango podían tener.
La dispersión de hombres logró que los rumores se volv