El frío le caló los huesos haciendo que titiritara, el viento entraba por una ventana abierta que no podía levantarse a cerrar. Parecía que la nieve caía sobre él, como si estuviera sepultado y a punto de quedarse congelado. Tosió y le dolió de inmediato el diafragma, soltando una maldición. Gale abrió los ojos, percatándose de que se hallaba en su forma humana.
—Yo debía estar muerto… —dijo en voz alta, a pesar de estar a solas.
Miró a su alrededor, se hallaba en un cuarto lujoso que debía per