(Narra Gale)
La bestia seguía en su posición de batalla más despiadada. Las palabras de mi padre seguían retumbando dentro de mi cabeza, como la voz de mi consciencia que no lograba acallar ni, aunque estuviera peleando.
Miré como Astor atacaba y vencía a un sinfín de guardias, eso no le costaba trabajo alguno.
Las cartas ya estaban sobre la mesa, no podrían detenerlo esta vez con ningún cañón porque me había ocupado de desarmarlo para que quedara inhabilitado. Eso podría ser una maldición o un