Gale subió al caballo con la mujer a la que amaba, diciéndose que no podía dejarla sola y nadie logró convencerlo de lo contrario. Seguía caminando con dificultad, pero estaba arriba del caballo y hablar con Eva le resultaba lo mejor del mundo. El dolor disminuía con los días, la herida cicatrizaba rápidamente.
—Siempre quieres salirte con la tuya. —bromeó Eva, a pesar de sentir un poco de vergüenza de estar ahora tan juntos de nuevo. Se sentía impura, como si hubiera cometido una infidelidad a