El destino de Eva cruzaba los mares, en una cuerda floja que solo se sostenía de amor. Al ir corriendo al sanitario con las náuseas subiendo sin control, supo que las decisiones de su corazón le estaban pasando factura. Su cuerpo había sufrido los efectos inmediatos que Astor le advirtió. En el fondo, pensó que quizás fuera sugestión. Lo mantendría en secreto, para no preocupar a nadie por su estado. Necesitaba más respuestas y su hombre enigmático no se las daría con facilidad, era un tema dif