Maya fue a ver a Teo a su cuarto, para llevarle el desayuno y ver como estaba. Para ella, era como volver a ser madre nuevamente luego de tanto dolor. El niño era bueno y además la necesitaba, estando siempre atenta de que no le sucediera nada. Ese día lo ayudó a ordenar las grandes cantidades de dibujos que ahora hacía. Como no lo regañaban, podía pintar en papel todo lo que quisiera. Se quedaba mucho solo, porque le gustaba el silencio, ya que en su anterior hogar el señor Hubello gritaba tod