(Narra Eva)
Mi cabeza retumbaba sin piedad en ese tambor incesante. La orquesta del rey intentaba darnos ánimos mientras, esperábamos la fecha exacta de la ejecución para al fin actuar. Quedarme con los brazos cruzados era para mí el peor veneno, estando tan cerca del castillo para intentar darlo todo para recuperar al hombre que amaba.
Me sentía encerrada nuevamente, como mis días en la torre, cuando lloraba en silencio para que nadie me escuchara ni me golpeara. Recuerdo como Felipe me prohib